Los detalles son destellos
Al rededor de nuestro día a día solemos ser
personas que gracias nuestra rutina vivimos de una manera atareada y
completamente egoísta con nuestro entorno especificando a la
naturaleza y sus microecosistemas, pero entonces, ¿qué es un
microecosistema? un microecosistema es un sistema que está
formado por un conjunto de organismos, el medio ambiente físico en el que
viven (hábitat) y las relaciones tanto bióticas como abióticas, que se
establecen entre ellos. Existen en espacios muy reducidos, que pueden ser de
apenas unos centímetros. Por lo general, los elementos que los componen
suelen ser muy pequeños, incluso microscópicos, y requieren de unas condiciones
muy específicas para que puedan existir.
Al igual que nosotros, podríamos decir que hay
diversas “sociedades” de la naturaleza, tal es el caso desde un pequeño
charco en donde viven ciertas bacterias y microrganismos, lagunas, pantanos,
aguas estancadas, un cultivo en un laboratorio o un huerto personalizado.
Podemos notar que no se necesita de mucho para lograr crear nuestro propio
microecosistema. A veces, en lo pequeño se encuentra lo más magnifico. En esta
ocasión, quisimos sembrar nuestra pequeña y futura planta. En el lugar, ya se
encuentran diversas flores y especies, sin embargo, nos decidimos por el hueso
del mamey.
En la búsqueda del proyecto comía un mamey y me
preguntaba qué es lo que podría plantar, estaba a punto de tirar el hueso
cuando me convenció plantarlo. Estaba confiada en que florecería pronto, error.
Me puse a investigar acerca de él, sus características y lo que me interesaba,
su cosecha. Descubrí que tardaban de seis a ocho años solo en florecer y se
tardan aproximadamente dos meses en brotar la semilla.
Después de leer esto me creí realmente ignorante
por creer que pasado mañana tendría mi árbol de mamey, pero entonces mi
abuelito me hablo y dijo que esa era la maravilla de la naturaleza, la
paciencia. Yo ya había tenido cierta experiencia con las plantas, pero
eran plantas que había “rescatado” y que les había cuidado para que no murieran
y volvieran a floreces, más nunca fue una planta desde sus inicios. Me hizo
reflexionar acerca de y que le tuviera confianza. Fue entonces que la plante y
con todo el cuidado del mundo comencé a cuidarla y a regarla. También ahí encontré
comentarios de gente que buscaba plantar su propio árbol de mamey y se sentía
como un reto que teníamos como comunidad, la comunidad de los mamayeros.
Reporte 1 (PRIMERA SEMANA)
Siguiendo las recomendaciones de los videos de YouTube
debían ser plantados. Iniciábamos envolviendo el hueso en una servilleta de
papel para humedecerlo un poco y meterlo a un tóper en temperatura ambiente, la
recomendación fue ponerle poca agua cada dos a tres días y mantenerlo en
temperatura arriba de los 15 grados.
Reporte 2 (SEGUNDA SEMANA)
Notamos como levemente se iba abriendo y comenzaba a salirle una pequeña
raíz, también tenía manchas oscuras que eran hongos, en el video nos dijeron
que era normal y que lo mantuviéramos cambiándole el papel y el lugar.
Reporte 3 (TERCERA SEMANA)
De la semilla creció una raíz bastante decente, no tan grande y de color claro. Ahora toca esperar un poco más, tal vez unas dos semanas más para que la raíz creciera aún más y poder plantarla en una maceta.
Reporte 4 (CUARTA SEMANA)
Decidí plantarla y aunque se le quebró una raíz de la punta un poco, se ha mantenido y eso me alegro bastante.
Como conclusión, quisiera decir que me pareció fascinante el mundo y el
ambiente de la naturaleza más de cerca, que lo pequeño puede ser gigante y que
lo que te comes en minutos tardo meses en crecer. Tal vez todos deberíamos pasar
por esa aventura de crear tu propio ecosistema, tenerle paciencia, fe, esperanza
y esforzarte porque ningún hongo le caiga a tu planta. Es increíble como puede
ser todo gran detallado y minucioso, como los detalles parecen insignificantes,
pero lo son todo. A veces jugamos a ser Dios y creemos que la naturaleza no nos
podría hacer nunca nada y nos sentimos superiores porque podemos pisar una hormiga,
una abeja o patear a un perro. Consideramos que muchas veces no sienten y que
son inferiores e insignificantes. No es así, sabemos que la naturaleza también nos puede matar y que
muchas veces solo reclama el lugar que desde un inicio le pertenecía y si nos ponemos
a reflexionar nosotros somos los que estorbamos aquí, todos ellos podrían
sobrevivir sin nosotros, pero ¿nosotros podríamos sobrevivir sin ellos? Dudo bastante
que podamos siquiera poder mantener una vida decente sin lo que nos ofrece la
naturaleza.
Agradezco el valor de la paciencia y la enseñanza del crecer a tu ritmo.

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